Fuente de la imagen: www.xtec.cat
El conjunto de factores abióticos determina el tipo de organismos que vivirá en un ecosistema, pero a su vez los organismos van también transformando su entorno físico y químico.
En 1935 el ecólogo británico Arthur Tansley enunció que un ecosistema es un “conjunto de organismos y de factores físico-químicos que se encuentran muy relacionados dentro de un ambiente determinado”. Hoy, casi 80 años después, llamamos “factores bióticos” a los organismos y “factores abióticos” a los factores fisicoquímicos.
El conjunto de factores abióticos determina el tipo de organismos que vivirá en un ecosistema, pero a su vez los organismos van también transformando su entorno físico y químico. Esto demuestra la interrelación muy estrecha que existe entre los factores bióticos y abióticos. Así los vegetales, los animales, los hongos y los microorganismos transforman el medio en el que viven como resultado de su actividad, y además tratan de acondicionarlo mejor a sus necesidades.
Estas interacciones no se mantienen iguales a lo largo del tiempo, como tampoco las especies que alberga. A través de las décadas, siglos o incluso milenios, las especies vegetales y animales que habitan un ecosistema van siendo reemplazadas por otras y el ecosistema avanza hacia un estado cada vez más complejo hasta alcanzar un momento que se llama clímax.
Esta complejización del ecosistema con el cambio de unos organismos por otros se llama sucesión.
Tips
Un ecosistema está formado por factores bióticos y abióticos, y ambos están muy relacionados entre sí. Tanto que unos modifican a los otros, como en el caso de la sucesión ecológica.
Los factores bióticos modifican a los abióticos cambiando la composición del suelo, haciendo que éste retenga más agua, frenando la erosión y protegiéndolo del sol y del viento.
Se llama sucesión al reemplazo de unas especies por otras. Así, las que no puedan competir irán extinguiéndose de ese ambiente.
La sucesión puede hacerse en diferentes tiempos: puede ser en décadas, años, siglos o milenios.
La sucesión es más rápida sobre un suelo en el que antes ya había vegetación que en uno en el que nunca hubo vegetación, como el de la roca volcánica.
Se dice que el ecosistema no crece, sino que “madura”, pero tiene un tope que depende del lugar en el que esté ocurriendo la sucesión. Así, cada lugar puede soportar un número de especies máximo. En una selva el número es alto, pero en sitios en donde el clima no es tan favorable, como el desierto, la cantidad de especies es menor.
Los seres humanos mantenemos artificialmente algunos sistemas de manera inmadura aportando energía, como ocurre en un campo de cultivo.
Curiosidades
• En una porción de tierra, sin plantas, aunque no se la cuide, naturalmente irán apareciendo plantas pequeñas que van a colonizar ese terreno.
• Estas pequeñas plantas pueden llegar por el viento, algún río cercano o semillas pegadas a las plumas de un ave.
• Este proceso depende mucho de cómo sea el suelo. Tras un incendio queda toda la ceniza en el suelo, lo cual hace más fácil su colonización, pero en una erupción volcánica, en donde el suelo queda formado por roca, será mucho más difícil.
Para saber más sobre este tema, no te pierdas la película:

Para comentar:
¿Qué efectos conoces que el hombre haya causado sobre el ambiente?