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En mi escuela aprendimos sobre las rebeliones indígenas del Virreinato del Perú. Juan Santos de Atahualpa y Túpac Amaru II fueron los líderes que lucharon por los derechos de los indígenas del Perú.
¿Cómo le enseñarías a alguien la importancia de no discriminar a las personas?
Retrato de Túpac Amaru II
Fuente: http://amautacunadehistoria.com
Luego de la caída de los
incas de Vilcabamba , los
indígenas no renunciaron a defender su
autonomía y a
luchar por mejores condiciones de vida. En cambio, encabezaron cientos de
alzamientos contra el
orden colonial. Por este motivo, en
Perú, el
siglo XVIII es conocido como
“el siglo de las rebeliones“.
Entre todos los levantamientos, en la memoria popular hay dos que son especialmente recordados: el de
Juan Santos de Atahualpa y el de
Túpac Amaru II. Ambos líderes mostraron sus grandes capacidades al frente de enormes ejércitos que, cansados de ser humillados y sometidos por los españoles, no dudaron en defender los
derechos que les correspondían.

Lucha indígena
Fuente: http://banrepcultural.org
Las causas de las rebeliones
A pesar de que en 1572 murió el último Inca de Vilcabamba, Túpac Amaru I, la población indígena andina no renunció a luchar contra los invasores españoles. Por el contrario, durante los dos siglos siguientes se realizaron cientos de levantamientos.
¿Cuáles fueron las causas del descontento aborigen? Los alzamientos indígenas se llevaron adelante en protesta contra las injusticias que el orden colonial imponía sobre el campesinado. Además, buena parte de los herederos de la antigua nobleza andina estaba en contra del lugar marginado al que habían sido relegados.
Por este motivo, exigieron el acceso a los puestos de responsabilidad pública; la posibilidad de ingresar al sacerdocio que en ese momento estaba reservado a muy pocas personas; una educación adecuada para el pueblo indígena; la abolición de la Mita en Potosíla Mita fue un sistema de trabajo que impuso duras condiciones de vida para los indígenas; y la prohibición del reparto de mercancías porque esto obligaba a los aborígenes a adquirirlas a altos costos que los conducían a la esclavitud
Las luchas contra los colonos españoles
Entre los cientos de levantamientos y rebeliones encabezadas por indígenas, en el siglo XVIII hubo dos líderes que se destacaron: Juan Santos de Atahualpa y Túpac Amaru II.
Reunión entre Atahualpa y el fraile Santiago Vásquez Caicedo
Fuente: http://4.bp.blogspot.com/
Atahualpa
En 1742 se produjo el levantamiento encabezado por Juan Santos Atahualpa en los territorios de los actuales Huánuco, Pasco, Junín y Ayacucho. Movilizado hasta la zona del Gran Pajonal, reclutó seguidores provenientes de varias etnias serranas y amazónicas, con el objetivo de enfrentarse al régimen colonial.
La rebelión buscaba expulsar a los españoles y africanos de la región andina, la desaparición de la mita que implicaba trabajos forzados para los indígenas y la instauración de un nuevo orden social.
Atahualpa le concedió una entrevista al fraile Santiago Vásquez Caicedo para explicarle los motivos de la rebelión.
Los rebeldes lograron mantener sus posiciones durante muchos años y se enfrentaron valientemente a las tropas que enviaban las autoridades de la colonia. Para los españoles, las características boscosas del territorio les presentaron serias dificultades para combatir a los indígenas. Por ejemplo, se encontraban con que los sublevados no los atacaban desde el frente, sino que embestían de sorpresa en cualquier parte y momento.
Al no poder vencerlos, los españoles optaron por abandonar la región y se atrincheraron para, al menos, lograr evitar que los hombres de Atahualpa se expandieran. El gran logro de esta rebelión fue que la zona del Gran Pajonal quedara fuera del control europeo y que se detuviera el trabajo que los evangelizadores cristianos venían desarrollando en el lugar.
Las fuerzas del líder Inca, que nunca fue vencido, llegaron a estar integradas por 500 hombres permanentes a quienes se sumó el auxilio eventual de miles de indígenas que habitaban la selva amazónica.
Túpac Amaru II
Fuente: http://goo.gl/R1Llw
Túpac Amaru II
Décadas más tarde, un levantamiento mucho más fuerte y violento que el de Atahualpa movilizó al virreinato del Perú. En noviembre de 1780, el cacique Túpac Amaru II capturó y ejecutó al corregidor (ver recuadro) Antonio de Arriaga. El líder indígena, quien en realidad se llamaba José Gabriel Condorcanqui, se proclamó descendiente del último de los incas rebeldes de Vilcabamba, Túpac Amaru I, y se modificó el nombre en honor a él.
Su levantamiento tuvo origen en una típica situación que debían afrontar los curacas: mediar entre el corregidor y los indígenas a su cargo. Testigo de los abusos que la población sufría, Túpac Amaru II realizó reclamos ante las autoridades coloniales asentadas en varias ciudades. Ante la falta de respuesta, se desencadenó la rebelión.
Rápidamente el alzamiento se extendió. Aquí jugó un rol importante el apoyo que brindaron otros curacas, mestizos y hasta criollos. La convocatoria del líder buscó integrar a personas de distintas etnias y, entre sus objetivos, se encontraba intentar prohibir la aduana y la mita de Potosí.
Aunque en un principio Túpac Amarú afirmó que no iría en contra del rey, sino sólo atacar al gobierno de los corregidores, más tarde la rebelión se volvió más extrema.
Al poco tiempo, en la ciudad de Cuzco y sus alrededores ya estaban enterados de la ejecución de Arriaga. En consecuencia, el corregidor local organizó la inmediata defensa y envió las novedades a Lima. Poco a poco ambos bandos crecieron en poder. Si bien en los enfrentamientos iniciales triunfaron los rebeldes, al sumarse las tropas españolas enviadas desde Lima por el virrey Jáuregui, Túpac Amaru fue derrotado y capturado.
El prisionero fue llevado a Cuzco a donde se le realizó un juicio sumario. En mayo de 1781 Túpac Amaru II fue públicamente ejecutado en la plaza mayor. Junto a él murieron en manos de los españoles otros jefes rebeldes, entre ellos, muchos miembros de su familia. Su esposa estuvo entre quienes cayeron aquel día. Pero la rebelión no finalizó con la muerte del gran líder. Por el contrario, ésta continuó en el sur andino encabezada por parientes del cacique.
¿Quiénes eran los corregidores?
Durante el virreinato del Perú, lo constituían las principales autoridades locales. Ellos eran quienes representaban al Rey y al Virrey en territorios más pequeños. Actualmente podría decirse que eran una especie de intendentes. Entre sus funciones principales figuraban las de cobrar los tributos y corregir los abusos y arbitrariedades que se cometían contra los indígenas. A pesar de esto, los corregidores se convirtieron en los principales extorsionadores de aborígenes: cobraban impuestos abusivos, los sometían a trabajos forzados mal pagos y los obligaban a adquirir costosos objetos que les eran innecesarios sólo para endeudarlos. Aunque los corregidores lograron acumular grandes riquezas, entre los pobladores de los Andes se convirtieron en los funcionarios de gobierno más odiados.
Rebelión indígena
Fuente: http://goo.gl/R1Llw
Consecuencias de las rebeliones
Una vez vencida la rebelión iniciada por Túpac Amaru II, los gobernantes españoles en América dispusieron la creación de la “Audiencia”. Localizada en la ciudad de Cuzco, ésta tenía como fin controlar más eficientemente la zona y, de este modo, brindar protección a los indígenas. Sin embargo, la nueva institución colonial prácticamente no logró mejorar la precaria situación de los aborígenes.
Por otro lado, los enfrentamientos en los que resultó el levantamiento se cobraron la vida de cientos de miles de personas. Esto tuvo un impacto muy profundo en la productividad del sur andino ya que este colapso demográfico significó la pérdida de buena parte de la mano de obra de la región.
Otra de las consecuencias de la rebelión fue que los españoles cobraron conciencia de la desventaja numérica en la que se encontraban frente a una población donde la mayoría de las personas eran indígenas o mestizos. En consecuencia, las autoridades coloniales adoptaron medidas radicales con las que intentaron protegerse. Por ejemplo, se prohibió todo tipo de expresión artística o literaria que hiciera referencia al pasado incaico.
Además, la nobleza Inca (entre ellos los curacas) se encontraron con que sus títulos ya no tenían valor. Peor aún, el idioma quechua fue prohibido, así como también el empleo de símbolos incaicos. Finalmente, se agrandó el ejército del virreinato hasta lograr una milicia de 50 mil hombres.
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