La Selva Misionera tiene clima cálido todo el año y llueve abundantemente; cuando terminan las lluvias, el sol intenso seca la tierra rápidamente. Con estas diferencias climáticas, la gente aprende a vivir en la Selva Misionera y se adapta al clima, así como los guaraníes -los habitantes originarios de la región- vivían en armonía con la naturaleza y con sus recursos naturales.