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Web 2.0, las redes sociales

La Web 2.0, nueva concepción acerca de las comunicaciones en Internet, ha despertado una serie notable de ideas y expectativas desde su surgimiento, pero también de numerosos planteos éticos.

Dilemas 2.0
 

¿Un Gran Hermano entre nosotros?

   
  Matias me mostró el otro día su perfil de Facebook, un sitio donde todos pueden contactarse y comunicarse a través de mensajes y chat, compartiendo fotos, videos u opiniones. Le dije a Mati: “¿Pero esa no soy yo?” ¡Había filmado una clase y ahora yo estaba en Facebook! Encima los usuarios criticaban mi manera de enseñar. ¿Eso no es invasión de la privacidad?  
   

Facebook es una página web que llaman “red social”. Se dice que este tipo de sitios, entre los que se cuentan MySpace, Xing o Sonico, llevan a la práctica los más destacados principios de la Web 2.0, una nueva concepción de Internet que promueve las comunidades de usuarios y la colaboración activa y dinámica entre ellos. Últimamente se han suscitado polémicas al respecto de estas redes, argumentando que podrían convertirse en una gran base de datos sobre nuestras vidas, al modo de la novela “1984” de George Orwell.

La Web 2.0, como nueva concepción acerca de las comunicaciones en Internet, ha despertado una serie notable de ideas y expectativas desde su surgimiento. Pero también ha sido acompañada de numerosos planteos que nos llevan a repensar las formas en que trabajamos, producimos conocimiento, nos relacionamos, vendemos, compramos y constituimos nuestra identidad.

Te invitamos a ver este video para familiarizarte con el concepto de Web 2.0:

 
   
 

Además de estas herramientas, han surgido recientemente otras plataformas que permiten integrar todo esto y más: las redes sociales. Si bien la primera red social en cuanto a popularidad es MySpace, se calcula que Facebook ha incrementado su número de usuarios un 58% durante 2008 y ha llegado a 150 millones de usuarios (podría constituir el octavo país del mundo). MySpace, por su lado, ha perdido un 21% de sus visitas y otras redes como Bebo, Friendster u Orkut siguen un factor decreciente de adhesión de usuarios.

Existen amplias diferencias entre ambas, tanto en sus posibilidades como en sus usos. Mientras MySpace fue ampliamente utilizado como trampolín de salto a la fama por numerosos profesionales, artistas o figuras públicas (músicos como Ryhanna o los Artic Monkeys), redes sociales al estilo de Facebook obligan a reflexionar sobre cuestiones que era imposible imaginar poco tiempo atrás.

El sociólogo Manuel Castells argumenta que las redes sociales implican nuevas formas de comunicación interpersonal: más frecuentes (casi continuas) y breves. Zygmunt Bauman, más escéptico, señala que el motor de estos sitios es el intercambio de información personal. Más extremo, Adolfo Vázquez Rocca, filósofo chileno, señala en su blog que “Facebook es un estado de “conciencia ambiental”(..) Un poderoso engranaje de la industria global que trafica con bases de datos, estadísticas, rating televisivos y perfiles psicológicos, en un exhaustivo proceso de estratificación, que apunta sus esfuerzos –como cualquier consultora– a que el mercado se active y los negocios prosperen.”

Sin duda, caben distintas posturas y vale la pena reflexionar acerca de si efectivamente los dilemas morales que nos propone son nuevos o vienen acompañándonos desde siempre.

 

La delgada línea entre lo privado y lo público

 
   
 

La Web 2.0 ofrece grandes oportunidades para la producción de conocimiento y la discusión pública: Barak Obama, presidente electo de los Estados Unidos, se sirvió ampliamente de estas tecnologías para su campaña. Sin embargo, este no es el mayor uso que se hace de ella. Según estadísticas de 2007, el 86% de los usuarios utilizan las redes sociales para estar al tanto de lo que hacen sus amigos, un 79% para enviar mensajes y un 70% para actualizar su perfil y ver perfiles de gente desconocida.

De esta forma, millones de usuarios registrados en Facebook, por ejemplo, han ingresado su nombre, apellido, teléfonos, fotos, gustos personales a un sitio sin leer previamente la política de privacidad del sitio (opción que la red habilita). Si leyeran el documento, descubrirían  que el sistema guarda copias de la información subida “por un período razonable de tiempo” pero que no se hace responsable por medidas de seguridad que “nunca son perfectas e impenetrables”. La oración final del documento señala: “Utilizando Facebook, aceptas que tu información personal sea transferida y procesada en los Estados Unidos.” Santiago Profumo, abogado argentino especialista en informática, señala que estos sitios no cumplen los requisitos mínimos que requiere la “Ley de Protección de Datos”. Es sabido que este tipo de datos son de gran valor para quienes hacen marketing de consumo. Algunos señalan que redes sociales como Facebook  constituirían una especie de “focus group” permanente que permitiría a una empresa probar su producto sin necesidad de una gran investigación de mercado.

Otros desafíos se nos plantean a la hora de pensar lo privado y lo público en Facebook: ¿qué implica que nuestros amigos sepan lo que estamos haciendo a cada momento? ¿De qué forma repercute en nuestra vida cotidiana que los amigos de nuestros amigos (o los “contactos” de nuestros amigos) tengan conocimiento acerca de nuestras preferencias deportivas, musicales, ideológicas o sexuales? Esto alcanza a quienes no han ingresado aún a alguna red: ¿cómo sabes que alguien no ha subido fotos o información tuya a la red? Los “comentarios”, además, suelen revelar intimidades en torno al contexto en que fue tomada la foto. Amigos de amigos de amigos pueden dejar comentarios también; incluso compañeros laborales o jefes. El límite entre lo público y lo privado sigue destiñéndose.


Sucesos recientes manifiestan la necesidad de reflexionar acerca del nuevo status de lo público que nos proponen las redes sociales. En Marruecos, por crear un perfil del príncipe Moulay Rachid, hermano menor del rey Mohamed VI, un ingeniero informático fue condenado a tres años de cárcel acusado de “usurpación de identidad” y “falsificación de documentos informáticos”. Lo paradójico es que luego fue liberado gracias a la presión de un grupo de usuarios de la misma red, que organizaron una campaña mediática. Un soldado israelí padeció similares consecuencias por publicar fotos suyas tomadas dentro de la base militar donde trabaja.

Muchos argumentan que la información personal difundida por Facebook es absolutamente banal y privada y carece de utilidad para otras personas. Sin embargo, si la tomamos como información pública (dado que se publica en una base de datos de 150 millones de usuarios) cobra otro valor. Según Richard Clarke, funcionario del gobierno de los Estados Unidos encargado durante  cuatro presidencias de la inteligencia antiterrorista,  "si une toda la información no clasificada, muchas veces emergerá algo que debería estar clasificado".

En un artículo llamado “De Platón a Facebook”, Pablo Aristizabal, presidente de Competir.com y docente de la UBA, compara a Facebook con el mito de la caverna de Platón. En la vida real no veríamos de los otros más que sombras proyectadas sobre el fondo de una caverna: las redes sociales nos permitirían una práctica de algún modo voyeurista o fisgona (¿qué hace? ¿con quién se relaciona? ¿dónde?): un reality show de nuestras vidas. Sin embargo, no asegura que lo que vemos en Facebook de los otros hayan dejado de ser sombras. ¿Cómo podíamos imaginar que detrás de ese príncipe marroquí había un ingeniero informático? El uso actual de estas tecnologías es de algún modo adolescente, pero cabe esperar en el futuro una maduración. Su planteo final deja abierta la pregunta: ¿son las tecnologías meras herramientas neutrales que habilitan igualitariamente infinitas formas de aplicación?

La moralidad para Imanuelle Kant implicaba tomar decisiones de acuerdo a la propia voluntad, pero pensándola como ley universal. La discusión queda abierta y los dilemas morales dispuestos para ser reflexionados por cada uno. Mientras tanto, desde Aula365® te ofrecemos una serie de consejos de seguridad que pueden serte útiles para cualquier red social o sitio 2.0:

•    Nunca publiques una foto con uniforme o frente a una institución que concurras con frecuencia.

•    No publiques tu dirección de correo electrónico en un post o blog.

•    No publiques tu número telefónico en un espacio de acceso público.

•    Si eres padre o tutor, explícale a tu hijo la importancia de la privacidad de sus datos personales.

•    No brindes datos públicamente acerca de las relaciones de parentesco entre usuarios.

•    Denuncia todo lo que te parezca sospechoso a través de la herramienta “Reportar abuso” o escribiendo a la dirección email del webmaster del sitio.


Para comentar

. ¿nos plantea la web 2.0 nuevos dilemas morales?

. ¿ponen en peligro nuestra privacidad las nuevas redes sociales?

. ¿puede la tecnología ser neutra, es decir, buena o mala dependiendo de cómo se la use?


Curiosidad:Se cree que hay más de dos millones de blogs abandonados.
. ¿de qué forma te parece que podríamos preservar nuestra privacidad participando en estos sitios?

 

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